Pocas preguntas en la vida cristiana generan más ansiedad privada que esta. Millones de creyentes —adolescentes, jóvenes adultos y personas casadas por igual— luchan con la masturbación en silencio, sin saber si están pecando, si Dios está enojado con ellos, o si la Biblia siquiera aborda el tema. Este artículo ofrece un análisis cuidadoso, honesto y compasivo de lo que las Escrituras realmente dicen, lo que no dicen, y cómo los principios del autocontrol y la gracia se aplican a esta pregunta profundamente personal.
1. Lo que la Biblia Realmente Dice (y No Dice)
El primer hecho más importante que hay que establecer es este: la Biblia nunca menciona explícitamente la masturbación. La palabra no aparece en ninguna traducción de las Escrituras. Esto no es un detalle menor —es teológicamente significativo. Cuando Dios eligió abordar el pecado sexual directamente, lo hizo con claridad: el adulterio (Éxodo 20:14), la fornicación (1 Corintios 6:18), la práctica homosexual (Romanos 1:26-27) y la inmoralidad sexual en general (Efesios 5:3) son nombrados. La masturbación no lo es.
Este silencio no significa automáticamente que la práctica sea moralmente neutral. La Biblia tampoco menciona explícitamente el abuso de drogas, la pornografía ni muchos otros comportamientos modernos —sin embargo, los cristianos aplican correctamente principios bíblicos para evaluarlos. La ausencia de condena explícita, sin embargo, debería hacernos cautelosos antes de declarar algo pecaminoso con absoluta certeza cuando las propias Escrituras no lo hacen.
El punto de partida honesto para cualquier cristiano que busque responder esta pregunta es la humildad intelectual: estamos trabajando en un área donde las Escrituras nos dan principios, no un veredicto directo. Eso no hace la pregunta imposible de responder, pero sí significa que los cristianos que llegan a conclusiones diferentes sobre este tema deben extenderse gracia mutuamente.
2. El Pasaje de Onán: Comúnmente Malinterpretado
El pasaje más frecuentemente citado en las discusiones sobre la masturbación es Génesis 38:9-10, el relato de Onán. Durante siglos, este texto fue usado para condenar la masturbación —una práctica a veces llamada "onanismo" en la literatura teológica más antigua. Sin embargo, una lectura cuidadosa del texto revela que esta interpretación es casi universalmente rechazada por los eruditos bíblicos modernos.
"Y sabiendo Onán que la descendencia no había de ser suya, sucedía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, por no dar descendencia a su hermano. Y fue malo ante los ojos de Jehová lo que hacía, y le quitó también la vida." — Génesis 38:9-10 (RVR1960)
El contexto es fundamental. Onán estaba obligado bajo la antigua ley del levirato (posteriormente codificada en Deuteronomio 25:5-10) a engendrar un heredero para su hermano fallecido Er, durmiendo con la viuda de Er, Tamar. El heredero sería contado legalmente como hijo de Er, no de Onán. El pecado de Onán no fue el acto físico de la interrupción —fue su negativa deliberada a cumplir su deber pactual hacia la familia de su hermano, combinada con su disposición a disfrutar de la relación sexual mientras negaba a Tamar el hijo que se le debía.
En otras palabras, el pecado de Onán fue la ruptura del pacto, la injusticia hacia Tamar y el egoísmo —no la masturbación. El texto no dice nada sobre la masturbación como acto solitario. Usar este pasaje como prueba textual contra la masturbación es un caso bien documentado de leer en el texto un significado que el contexto original no sustenta.
3. La Conexión con la Lujuria: Mateo 5:28 y Sus Implicaciones
Aunque la Biblia no aborda la masturbación directamente, habla con gran claridad sobre la lujuria. Las palabras de Jesús en el Sermón del Monte son el pasaje más citado en esta discusión:
"Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón." — Mateo 5:28 (RVR1960)
Este versículo es el centro teológico de la mayoría de los argumentos cristianos de que la masturbación es pecaminosa. El razonamiento es: la masturbación casi siempre va acompañada de fantasías sexuales que involucran a una persona real, y tal fantasía constituye la "intención lujuriosa" que Jesús condena. Si eso es cierto, entonces la masturbación —tal como se practica típicamente— implica pecado, no por el acto físico en sí, sino por el contenido mental que lo acompaña.
Desentrañando la "Intención Lujuriosa"
La palabra griega traducida como "intención lujuriosa" es epithumia, que significa un deseo o anhelo intenso. En contexto, Jesús describe a un hombre que cultiva deliberadamente el deseo sexual por una mujer que no es su esposa —tratándola como un objeto para su gratificación en lugar de como una persona hecha a imagen de Dios. El pecado que Jesús identifica es la objetificación deliberada y cultivada de otra persona.
De esto se derivan varias distinciones importantes:
- La experiencia involuntaria de atracción sexual no es lo mismo que la "intención lujuriosa". Jesús no condena la experiencia de notar que alguien es atractivo.
- El pecado implica tratar a una persona real como objeto sexual —razón por la cual la pornografía, que involucra personas reales, es particularmente problemática bajo este marco.
- Si la masturbación necesariamente implica este tipo de lujuria es una pregunta que depende significativamente del contenido mental y la motivación del individuo.
Muchos teólogos concluyen que si la masturbación va acompañada de fantasías lujuriosas sobre una persona real —especialmente pornografía— cae bajo la condena de Mateo 5:28. Otros argumentan que el acto físico en sí, separado de tal fantasía, es una categoría moral diferente. Esta es un área genuina de desacuerdo teológico entre cristianos cuidadosos que creen en la Biblia.
4. El Autocontrol como Virtud Bíblica
Independientemente de lo que uno concluya sobre la pregunta específica de la masturbación, la Biblia es inequívoca sobre la importancia del autocontrol en el ámbito sexual. Esto no es una preocupación periférica —es central a la visión del Nuevo Testamento de la vida santificada.
"Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios." — 1 Tesalonicenses 4:3-5 (RVR1960)
"Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado." — 1 Corintios 9:27 (RVR1960)
"Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley." — Gálatas 5:22-23 (RVR1960)
El autocontrol (enkrateia en griego) se enumera como fruto del Espíritu Santo —evidencia de la obra transformadora del Espíritu en la vida de un creyente. El Nuevo Testamento presenta consistentemente el cuerpo como templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20) y llama a los creyentes a honrar a Dios con sus cuerpos.
Esto no responde automáticamente la pregunta sobre la masturbación, pero sí establece el marco: los cristianos están llamados a someter su vida sexual —incluyendo su vida mental y sus hábitos físicos— al señorío de Cristo. La pregunta no es meramente "¿Está esto técnicamente permitido?" sino "¿Refleja esta práctica el autocontrol y la santidad a los que estoy llamado?"
5. Cómo Diferentes Tradiciones Cristianas Ven la Masturbación
Los cristianos de diversas tradiciones han llegado a conclusiones diferentes sobre esta pregunta. Comprender el rango de opiniones ayuda a los creyentes a situar su propio pensamiento dentro de la conversación más amplia de la iglesia.
| Tradición | Posición General | Razonamiento Clave |
|---|---|---|
| Católica Romana | Intrínsecamente desordenada; siempre gravemente incorrecta | Ley natural: los actos sexuales deben estar abiertos a la procreación y dentro del matrimonio. La masturbación viola ambas condiciones. |
| Protestante Tradicional / Reformada | Generalmente pecaminosa, especialmente cuando está vinculada a la lujuria | Mateo 5:28; el llamado al autocontrol; el cuerpo como templo del Espíritu Santo. |
| Evangélica (Moderada) | Pecaminosa cuando va acompañada de lujuria o pornografía; ambigua en otros casos | Distingue entre el acto físico y el contenido mental; enfatiza la conciencia y la guía del Espíritu Santo. |
| Protestante Progresista / Mainline | Generalmente no pecaminosa; parte normal de la sexualidad humana | El silencio de la Biblia; énfasis en la gracia; preocupación por los enfoques basados en la vergüenza hacia la sexualidad. |
| Ortodoxa Oriental | Pecaminosa; requiere confesión y arrepentimiento | Tradición patrística; el llamado al ascetismo corporal; la energía sexual dirigida hacia Dios y el cónyuge. |
Esta diversidad de opiniones entre cristianos serios que honran las Escrituras es en sí misma instructiva. Sugiere que la pregunta es genuinamente compleja y que los cristianos deben abordarla con humildad en lugar de certeza dogmática en cualquier dirección.
6. Seis Principios Bíblicos para Guiar tu Conciencia
Dado que las Escrituras no dan un veredicto directo, los cristianos deben aplicar principios bíblicos para formar una conciencia bien informada. Los siguientes seis principios, extraídos del Nuevo Testamento, proporcionan un marco para el discernimiento personal.
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El Principio del Señorío (1 Corintios 6:12) "Todo me es lícito, mas no todo conviene." Pregunta: ¿Esta práctica sirve a mi crecimiento en Cristo, o lo obstaculiza? ¿Se está convirtiendo en un hábito controlador?
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El Principio del Templo (1 Corintios 6:19-20) Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. ¿Esta práctica honra a Dios con tu cuerpo, o trata tu cuerpo meramente como un instrumento de gratificación personal?
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El Principio de la Lujuria (Mateo 5:28) ¿La práctica va acompañada de fantasías sexuales deliberadas sobre una persona real? Si es así, implica la lujuria que Jesús condena, independientemente del acto físico en sí.
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El Principio de la Conciencia (Romanos 14:23) "Todo lo que no proviene de fe, es pecado." Si tu conciencia condena la práctica, esa es una señal moral significativa —aunque otros puedan llegar a una conclusión diferente.
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El Principio de la Santificación (1 Tesalonicenses 4:3-5) La voluntad de Dios es tu santificación. ¿Esta práctica te mueve hacia una mayor santidad y autocontrol, o refuerza patrones de autoindulgencia?
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El Principio del Amor (1 Corintios 13; Filipenses 2:3-4) Para los creyentes casados: ¿esta práctica afecta tu deseo e intimidad con tu cónyuge? La energía sexual en el matrimonio está destinada a dirigirse hacia la entrega mutua.
Aplicar estos principios honesta y oracionalmente —en lugar de buscar lagunas o justificar una conclusión predeterminada— es la marca de una conciencia cristiana madura.
7. Gracia, Vergüenza y el Evangelio
Independientemente de la conclusión a la que llegue un creyente sobre la ética de la masturbación, la dimensión pastoral de esta pregunta es igualmente importante. Millones de cristianos cargan con una enorme vergüenza por su comportamiento sexual —vergüenza que a menudo es desproporcionada, espiritualmente dañina y no está arraigada en una comprensión saludable del evangelio.
"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús." — Romanos 8:1 (RVR1960)
"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad." — 1 Juan 1:9 (RVR1960)
El evangelio declara que Jesucristo ha cargado con la pena de todo pecado —incluyendo el pecado sexual— para quienes confían en Él. Esto no hace que el pecado sea intrascendente, pero sí significa que la posición del cristiano ante Dios no está determinada por su comportamiento sexual. Los creyentes son justificados por la fe, no por la pureza sexual.
La Diferencia entre Convicción y Vergüenza
La teología pastoral distingue entre dos experiencias muy diferentes que pueden seguir al comportamiento sexual:
- La convicción piadosa es la obra del Espíritu Santo que llama la atención sobre un pecado específico, conduciendo al arrepentimiento, la confesión y la restauración. Es enfocada, específica y conduce hacia Dios.
- La vergüenza es una sensación global de ser defectuoso, indigno o más allá del perdón. Es difusa, paralizante y aleja de Dios. La vergüenza a menudo produce los mismos comportamientos que condena, porque las personas que se sienten fundamentalmente rotas tienden a actuar en consecuencia.
Muchos cristianos que luchan con la masturbación están atrapados en un ciclo de vergüenza: actúan, sienten una vergüenza abrumadora, intentan suprimir el comportamiento mediante la fuerza de voluntad, fracasan, sienten más vergüenza y repiten. Este ciclo no es el camino hacia la santificación —es una trampa. El evangelio ofrece un camino diferente: reconocimiento honesto del pecado, recepción confiada del perdón y crecimiento en el autocontrol empoderado por el Espíritu.
8. Pasos Prácticos para Quienes Desean Cambiar
Para los creyentes que han concluido —mediante la aplicación oracional de principios bíblicos— que su hábito de masturbación es pecaminoso o espiritualmente dañino, y que genuinamente desean cambiar, los siguientes pasos reflejan tanto la sabiduría bíblica como la práctica pastoral sólida.
Aborda la Raíz, No Solo el Comportamiento
La masturbación rara vez es un comportamiento aislado. A menudo está conectada con la soledad, el estrés, el aburrimiento, la ansiedad o el uso de pornografía. Abordar solo el comportamiento superficial sin entender sus raíces es como cortar malezas sin arrancarlas. Pregunta: ¿Qué necesidad emocional satisface este comportamiento? ¿Qué lo desencadena? ¿Qué proporciona que no encuentro en otro lugar?
Busca Rendición de Cuentas
Santiago 5:16 llama a los creyentes a "confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados." Llevar las luchas sexuales a la luz —con un pastor de confianza, consejero o compañero de rendición de cuentas— es consistentemente más efectivo que la fuerza de voluntad privada. La vergüenza prospera en el secreto; la gracia opera en comunidad.
Aborda la Pornografía por Separado y con Urgencia
Si la masturbación está vinculada al uso de pornografía, el problema de la pornografía requiere atención inmediata y seria. La pornografía involucra personas reales que a menudo son explotadas, alimenta directamente la lujuria que Jesús condena y reconfigura el sistema de recompensa del cerebro de maneras que hacen el autocontrol sexual progresivamente más difícil. Recursos como Covenant Eyes, XXXchurch y consejeros cristianos profesionales pueden proporcionar apoyo estructurado.
Cultiva Disciplinas Positivas
El enfoque del Nuevo Testamento hacia el autocontrol no es principalmente sobre la supresión sino sobre la redirección. La instrucción de Pablo de "vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Romanos 13:14) implica tanto evitar las ocasiones de tentación como llenar activamente la vida con cosas que fortalezcan el espíritu. La oración regular, la lectura de las Escrituras, el ejercicio físico, la comunidad significativa y el trabajo con propósito contribuyen al tipo de vida integrada en la que el autocontrol sexual se vuelve más natural.
Busca Ayuda Profesional Cuando Sea Necesario
Cuando la masturbación se ha vuelto compulsiva —cuando interfiere con las relaciones, el trabajo o el funcionamiento diario, o cuando va acompañada de angustia significativa— puede indicar un patrón que se beneficia del apoyo profesional. Los terapeutas cristianos capacitados en salud sexual pueden proporcionar ayuda basada en evidencia dentro de un marco que honra los valores bíblicos.
9. Preguntas Frecuentes
Conclusión: Sostener la Pregunta con Honestidad y Gracia
La pregunta de si la masturbación es bíblicamente incorrecta no tiene una respuesta simple y universalmente acordada entre los cristianos serios. Lo que las Escrituras nos dan no es un veredicto directo sino un conjunto de principios poderosos: el llamado al autocontrol, la condena de la lujuria, la visión del cuerpo como templo del Espíritu Santo y la seguridad de la gracia para quienes luchan y fallan.
Para la mayoría de los cristianos, la respuesta más honesta es que la masturbación acompañada de lujuria o pornografía es pecaminosa —claramente, bajo la enseñanza de Mateo 5:28. Si el acto físico en sí, separado de tal contenido mental, es pecaminoso es una pregunta sobre la que los cristianos reflexivos no están de acuerdo, y en la que la conciencia individual —informada por las Escrituras y el Espíritu Santo— debe desempeñar un papel significativo.
"Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios." — 1 Corintios 10:31 (RVR1960)
Este es el estándar último. No "¿Está esto técnicamente permitido?" sino "¿Glorifica esto a Dios?" Aplicada honestamente, esta pregunta —combinada con los seis principios bíblicos descritos anteriormente— proporciona un marco para que cada creyente forme una conciencia bien informada y guiada por el Espíritu sobre este asunto profundamente personal.
Referencias & Lecturas Adicionales
- Grenz, Stanley J. Sexual Ethics: An Evangelical Perspective. Westminster John Knox Press, 1997.
- Hollinger, Dennis P. The Meaning of Sex: Christian Ethics and the Moral Life. Baker Academic, 2009.
- Köstenberger, Andreas J. & Jones, David W. God, Marriage, and Family. Crossway, 2010.
- Lewis, C.S. Mero Cristianismo. HarperOne, 1952. (Capítulo sobre Moralidad Sexual)
- Piper, John. Sex and the Supremacy of Christ. Crossway, 2005.
- Catecismo de la Iglesia Católica, §2352. Vaticano, 1992.
- Las citas bíblicas son de la Reina-Valera 1960 (RVR1960), salvo indicación contraria.